4.12.07

Taza sensitiva al calor nos protege de achicharrarnos la boca

Valorar la utilidad de esta creación es tan sencillo como entender su funcionamiento. Un pigmento sensitivo al calor cambia el color de la taza, así cuando vertemos un líquido caliente la taza se pone en "ON" y cuando comienza a enfriarse para ella solita a la posición "OFF" para avisarnos de que ya no quema. El precio de no acabar con la boca como el edificio Windon en su última noche es de US$25

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